Archivo diario: 2 julio, 2011

LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA YA FUNCIONA EN KERALA, INDIA

Promulgamos incasablemente en DESPERTARES que la inmensa mayoría de los sistemas mundiales de gobierno actuales encubiertos tras el nombre de democracia no son más que un nido de parásitos y criminales vendidos insultando descaradamente a la libertad y a la paz.

India, lugar donde anduvo un señor luchador por la paz y la libertad llamado Gandhi ya ha dado el primer paso hacia una democracia real y participativa, quizás este es parte de su maravilloso legado.

¿Por qué será que realidades como esta no nos lo cuentan en los medios de comunicación?

DESPERTARES

KERALA | PLANIFICACIÓN PARTICIPATIVA A NIVEL DE ESTADO Y ASAMBLEAS POPULARES EN ESTE ESTADO DEL SUR DE INDIA

Desde que, en 1992, India aprobara dos enmiendas que promulgaban la descentralización, el Estado de Kerala ha creado un modelo de funcionamiento horizontal.

Rosa Pinto Berbel y Tomás R. Villasante / Estado de Kerala (India)

Kerala, un Estado situado al suroeste de India, llama la atención por sus avances en democracia participativa y desarrollo social. Ha logrado una ejemplar descentralización basada en la Planificación Participativa, desarrollando una nueva manera de entender la relación entre la ciudadanía y el Estado.

Otras iniciativas que dan voz a las bases, en la mayoría de los casos son muy locales y contrastan con Kerala, por su profundidad, antigüedad y alcance, ya que es una experiencia de planificación participativa a nivel de todo un Estado con más de 32 millones de habitantes (el 76% de la población española). En 1992 el Gobierno de India aprueba las Enmiendas 73 y 74 que hicieron efectiva la descentralización política a nivel nacional. Estas reformas constitucionales disponían que los programas de desarrollo económico y social debían ser diseñados y ejecutados por los gobiernos locales (Panchayats Raj). Pueden suponer una transferencia a los gobiernos locales de fondos (se destina un tercio del presupuesto de desarrollo a los gobiernos locales); de funciones, tales como desarrollo, infraestructura, bienestar social, educación; y de funcionarios, de forma que personal del gobierno central puede ser conferido a los gobiernos locales.

Su aprobación significó el fin de un proceso de lucha iniciado antes de la independencia para establecer el Panchayats Raj como la base del sistema político de India. Este movimiento se basa en la idea Swaraj (auto- gobierno y auto-suficiencia local) de Mahatma Gandhi. Para Gandhi, los pueblos Swaraj eran unidades autogestionadas en las que la población tiene el poder de tomar decisiones relativas a su desarrollo y donde se inician los procesos democráticos, “swaraj es cuando aprendemos a gobernarnos a nosotros mismos”.

¿Por qué en Kerala?

Pero esta descentralización no se llevó a cabo con coherencia en todos los Estados de India. En Kerala las primeras elecciones democráticas de 1957 dieron el poder al Partido Comunista, convirtiéndose en el primer gobierno comunista del mundo elegido por votación. Desde 1980 y tras 20 años de liderazgo comunista, dos coaliciones políticas se alternan en el gobierno cada cinco años: el Frente Democrático de Izquierdas (FDI), liderado por el Partido Comunista Marxista de Kerala (CPIM), y el Frente Democrático Unido (FDU), por el Partido del Congreso, de corte conservador.

En 1996, el FDI entendió las Enmiendas 73 y 74 como una oportunidad para llevar a cabo una revolución social, y movilizó a la población en la Campaña de Planificación Popular. Esta Planificación Participativa es el pilar sobre el que se asienta la descentralización en Kerala y fue posible debido a la fortaleza de su sociedad civil, la voluntad real de cambio del Partido Comunista-Marxista, y al empeño de la población. Esta enérgica sociedad civil se aprecia en el gran número de sindicatos, asociaciones, grupos de mujeres y movimientos sociales presentes en Kerala y que representan su mayor agente de cambio social. Las huelgas, manifestaciones y mítines improvisados son muy comunes en las calles y pueblos del Estado. Se movilizaron cientos de miles de voluntarios, hombres y mujeres de todas las edades y castas, de forma que más de tres millones de personas han participado en la Campaña de Planificación Popular.

Así, Kerala ha logrado los mayores índices de desarrollo social y humano de India, muy próximos a los de países desarrollados, todo ello sin recurrir a medidas coercitivas, sin capital ni ayuda extranjera, e incluso sin un crecimiento económico convencional.

Planificación Participativa

El proceso de planificación de Kerala es un experimento pionero, no se basa en ningún modelo ni parámetro de desarrollo occidental. Se construyó bajo la fórmula de prueba y error, aunque usó algunas técnicas de Diagnóstico Rural Participativo adaptadas a su cultura particular. El gobierno del Estado, los auto gobiernos locales, los voluntarios y la población de base han ido aprendiendo todo lo relativo a la planificación participativa desde la praxis. La actual política de Planificación Participativa del Estado tiene su origen en la metodología de planificación participativa, diseñada en la Campaña Popular, pero sigue evolucionando y adaptándose a los nuevos tiempos.

Los órganos locales que gestionan esta transferencia de responsabilidades son: El Panchayat de Distrit (Provincia), que coordina los programas de desarrollo como intermediario entre el Estado y las localidades. El Panchayat de Block (Comarca o eco-zona), que supervisa y da apoyo técnico a los proyectos diseñados en las comunidades. El Grama Panchayat (Pueblo), que diseña e implementa proyectos acordados en las asambleas por medio de un cuerpo elegido anualmente. Las decisiones políticas y económicas relativas al desarrollo de las comunidades se toman de manera asamblearia en las Grama Sabhas o Asambleas Populares. Se reúnen una o dos veces al año y en ellas se distribuyen recursos y toman decisiones vinculantes. Según el Citizen Report on Governance: “Son una oportunidad para que la gente aprenda y se empape del espíritu de negociación y compromiso en el ámbito público, a través de los debates y mientras establecen planes de desarrollo y fijan prioridades.”

Cada pueblo, a través de las Asambleas y los Panchayats de Pueblo, se ocupa de los servicios sociales, recogida de basuras, limpieza, abastecimiento de agua, sanidad, educación, seguridad social y el bienestar de su población. Identifican a las familias pobres y aseguran su acceso al programa estatal de distribución de alimentos y queroseno (Supplyco, creado en 1974), ponen en marcha proyectos económicos y empresas locales (cooperativas femeninas) o toman medidas para evitar la destrucción del medioambiente y salvaguardar los recursos locales, como la prohibición del uso de bolsas de plástico o la expulsión de Coca-cola. Mas del 40% de los cargos de los Pachanyats (incluido el de presidente) están reservados para mujeres y para las castas más desfavorecidas. Si visitas un Panchayats es bastante probable que sea una mujer de casta pobre la que te reciba y te explique los proyectos en los que están trabajando.

Diferencias entre Kerala y otros planes descentralizados

Los autores, integrantes del Observatorio de Ciudadanía y Medio Ambiente Sostenible (CIMAS), analizan la experiencia de Kerala. Donde la democracia participativa funciona

La descolonización ha permitido ciertas descentralizaciones tras la independencia de las colonias. En Asia, países como Vietnam, India o Filipinas, hicieron descentralizaciones debido a su gran tamaño y geografía. A veces ha significado pactar con algunas élites locales algunos privilegios, pero también en otros casos se han intentado iniciativas más democráticas. El grado de descentralización varía enormemente. En India, desde las ideas de Gandhi, se ha dado preponderancia a los niveles locales de Gobierno (aunque en la práctica su aplicación ha sido muy desigual). Las experiencias de Karnataka y Bengala Occidental, sobre todo esta última, han sido pioneras, y buenos precedentes para el Estado de Kerala.

Los modelos estudiados descentralizados van desde algunos que mantienen o empeoran los sistemas de dominación y acumulación existentes, hasta otros que proponen una mejor “gobernanza”, e incluso los que se pronuncian por democracias participativas o democracias radicales. Si lo que refuerza la descentralización son las corruptelas locales que ya existen (Filipinas), entre los burócratas y los electos, el remedio es peor que la enfermedad. Con modelos populistas reaccionarios pueden incluso empeorar las situaciones previas, como sucedió con la descentralización neoliberal de Pinochet en Chile.

Pero hay también procesos de transformación social construidos desde abajo. Muchos se iniciaron desde procesos urbanos, como el caso de Villa El Salvador desde 1970, en Lima, y con todas las dificultades por las que en estos 40 años ha ido pasando Perú. La ciudad (350.000 habitantes) se hizo con una planificación participativa desde su origen. Hoy tiene una zona industrial exitosa en base a cooperativas locales, sanidad y otros servicios públicos, lo que la sitúa por encima de los otros “pueblos jóvenes” de la periferia de Lima.
Conocidos son los casos de descentralización y participación de ciudades de millón y medio de habitantes como Porto Alegre, Montevideo, Rosario, etc. Descentralización y participación municipales de tipo indígena y rural, son los ejemplos de los municipios zapatistas en Chiapas (México) con las Juntas de Buen Gobierno y los “encargos” de “mandar obedeciendo”. En Ecuador, Bolivia, Venezuela, Uruguay, etc. iniciativas gubernamentales apoyan procesos de descentralización que cuenten con la participación desde las comunidades.

En la UE, se han propuesto programas para el fomento de la participación ciudadana, como las Agendas Locales 21, los Planes Leader, etc. que tratan de acercar el proceso de toma de decisiones a la ciudadanía. Estos programas están destinados a mitigar la crisis de gobernanza que azota a casi todos los países. Pero la mayoría reducen la descentralización a un medio para lograr el crecimiento económico. Aunque también hay procesos descentralizados (algunos Planes Comunitarios, Presupuestos Participativos, Agendas Locales 21, Planes Leader, etc.) que apuestan más por unas democracias participativas con el protagonismo de la gente y desde lo cotidiano.

Hasta la fecha no hemos visto cuajar ningún referente como el de Kerala, a esa escala de 32 millones de habitantes, con tanto tiempo y profundidad. Como CIMAS estamos involucrados en varios procesos en algunos de estos países, y también en algunos de Europa, por eso consideramos que las enseñanzas de Kerala van más allá de tener en cuenta sus condiciones socio-económicas o su cultura, tan diferentes. En 1996 el Frente Democrático de Izquierdas lanzó la Campaña de Planificación Popular. Un salto de 100.000 voluntarios formándose en metodologías participativas sobre la marcha. Una “revolución cultural” desde la planificación descentralizada, la construcción de un nuevo compromiso de la gente con sus intereses locales y con los públicos, que se planifican de abajo para arriba. Este estilo con “desbordes creativos” se basa en “grupos voluntarios” que construyen procesos de tipo instituyente junto a lo instituido, en relaciones tensas pero muy creativas (lo que aquí llamamos “grupos motores”).

En Kerala se ven las diferencias sobre “gobernanza”, “democracias participativas”, “poderío social”, o el voluntarismo. Cómo afrontar las disputas entre los cargos electos locales, los técnicos y la burocracia, y los grupos de voluntarios que se implican en la gestión pública; cómo tomar decisiones vinculantes en las asambleas, con propuestas de grupos de trabajo deliberativos; cómo evitar corruptelas tradicionales con algunos cargos electos y algunos técnicos locales; cómo renovar liderazgos que resuelven según su propio criterio cosas “que no pueden esperar”, y que “gracias a mí” se resolvieron. Superar las formas de pedir favores a las personas que se muestran dominantes.

También aprendemos cómo con un PIB tan bajo respecto a la India, se pueden mantener índices tan altos de educación, de salud, de participación, etc. En los manuales clásicos se decía que primero era el crecimiento económico y luego venía el desarrollo social, pero los datos de Kerala parecen demostrar lo contrario. Esto es importante para ilustrar las diferentes vías posibles ante las crisis en las que estamos inmersos en todo el mundo. Tal vez no sea tan significativo el índice del PIB, visto desde el ángulo de la calidad de vida de la gente, y sea sólo significativo para los inversores internacionales. Kerala con sus cooperativas sociales, su inversión pública muy descentralizada, etc. es un camino.

Fuente: CIENTUAL

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GRECIA, EL PRINCIPIO DEL FIN DEL CAPITALISMO

no al nuevo orden mundial

HA LLEGADO LA HORA DE UNIRNOS

Lo venimos repitiendo incesantemente, Grecia es la punta de lanza del derrumbe del gigante mundial de barro y corrupción en el que nos ha tocado vivir a la entera humanidad hasta ahora, llamado capitalismo y globalización. Por fortuna para todos es un hecho y tan sólo una cuestión de muy poco tiempo ya que todo este decrépito sistema desaparezca. Esto abre una ventana de oportunidad irrepetible para la humanidad, el momento de la unión de todos los pueblos del planeta y LA LIBERACIÓN. Por supuesto, el resultado no será ninguna continuación de este sistema o una transformación gobernada por los mismos parásitos y criminales, su ilusorio objetivo que NUNCA lograran y que ELLOS mismos convinieron en llamar NUEVO ORDEN MUNDIAL.

Vamos a crear todas las personas de bien una nueva forma de vivir en la que los ciudadanos que hasta ahora llevamos a cabo una inmerecida vida de esclavos-trabajadores tomemos las riendas de nuestro planeta y nuestro futuro para construir un nueva forma de vivir en PAZ, LIBERTAD y ABUNDANCIA para todos…

DESPERTARES

Economía del capitalismo en picado

Los medios, las consultoras, los economistas, los bancos de inversión, los presidentes de los bancos centrales, los ministros de hacienda, los gobernantes no hacen otra cosa que hablar de “la crisis griega”. Ante tanta vocinglería mal intencionada es oportuno parafrasear aquella frase de campaña de Bill Clinton para decir e insistir que la crisis es del capitalismo, no de Grecia. Que este país es uno de los eslabones más débiles de la cadena imperialista y que es a causa de ello que por allí hacen eclosión las contradicciones que lo están carcomiendo irremisiblemente.

no al nuevo orden mundialLa alarma de los capitalistas, justificada sin dudas, es que el derrumbe de Grecia puede arrastrar a otros países como España, Irlanda, Portugal y comprometer muy seriamente la estabilidad económica y política de las principales potencias de la Unión Europea. Según informa la prensa financiera internacional, representativa de los intereses de la “comunidad de negocios” (léase: los gigantescos oligopolios que controlan la economía mundial) la resistencia popular a las brutales medidas de austeridad propuestas por el ex presidente de la Internacional Socialista y actual primer ministro griego, Georgios Andreas Papandreu, amenazan con arrojar por la borda todos los estériles esfuerzos hasta ahora realizados para paliar la crisis.

La zozobra cunde en el patronato ante las dificultades con que tropieza Atenas para imponer las brutales políticas exigidas por sus supuestos salvadores. Con toda razón y justicia los trabajadores no quieren hacerse cargo de una crisis provocada por los tahúres de las finanzas, y la amenaza de un enorme estallido social, que podría reverberar por toda Europa, tiene paralizada a las dirigencias griega y europea.

La inyección de fondos otorgada por el Banco Central Europeo, el FMI y los principales países de la zona euro no han hecho sino agravar la crisis y fomentar los movimientos especulativos del capital financiero. El resultado más visible ha sido acrecentar la exposición de los bancos europeos ante lo que ya aparece como un inevitable default griego. Las conocidas recetas del FMI, el BM y el Banco Central Europeo: reducción de sueldos y jubilaciones, despidos masivos de empleados públicos, remate de empresas estatales y desregulación de los mercados para atraer inversiones han surtido los mismos efectos padecidos por varios países de América Latina, notablemente la Argentina.

Parecería que el curso de los acontecimientos en Grecia se encamina hacia un estrepitoso derrumbe como el que conocieran los argentinos en diciembre del 2001. Dejando de lado algunas obvias diferencias hay demasiadas semejanzas que abonan este pronóstico. El proyecto económico es el mismo, el neoliberalismo y sus políticas de shock ; los actores principales son los mismos: el FMI y los perros guardianes del imperialismo a escala global; los ganadores son los mismos: el capital concentrado y muy especialmente la banca y las finanzas; los perdedores son también los mismos: los asalariados, los trabajadores y los sectores populares; y la resistencia social a esas políticas tiene la misma fuerza que supo tener en la Argentina. Es difícil imaginar un soft landing, un aterrizaje suave, de esta crisis. Lo previsible y lo más probable es precisamente lo contrario, tal como ocurrió en el país sudamericano.

Claro que a diferencia de la crisis argentina, la griega está destinada a tener un impacto global incomparablemente mayor. Por eso el mundo de los negocios contempla con horror el posible “contagio” de la crisis y sus devastadores efectos entre los países del capitalismo metropolitano. Se estima que la deuda pública griega asciende a 486.000 millones de dólares y que representa un 165 % del PIB de ese país. Pero tal cosa ocurre en una región, la “eurozona” en donde el endeudamiento ya asciende al 120 % del PIB de los países del euro, con casos como Alemania con un 143 %, Francia, 188 % y Gran Bretaña con el 398 %.

No debe olvidarse, además, que la deuda pública de Estados Unidos ya asciende al cien por ciento de su PBI. En una palabra: el corazón del capitalismo global está gravemente enfermo. Por contraposición la deuda pública china en relación a su gigantesco PBI es de apenas el 7 %, la de Corea del Sur 25 % y la de Vietnam 34 %. Hay un momento en que la economía, que siempre es política, se transforma en matemática y los números cantan. Y la melodía que entonan dicen que aquellos países están al borde de un abismo y que su situación es insostenible.

La deuda griega -exitosamente disimulada en su gestación y desarrollo gracias a colusión criminal de intereses entre el gobierno conservador griego de Kostas Karamanlis y el banco de inversión favorito de la Casa Blanca, Goldman Sachs- fue financiada por muchos bancos, principalmente en Alemania y, en menor medida, Francia. Ahora son acreedores de papeles de una deuda que la calificadora de riesgo Standard & Poor’s (S&P) calificó con la peor nota del mundo: CCC, es decir, tienen acreencias sobre un deudor insolvente y que no tiene condiciones de pagar.

En igual o peor posición se encuentra el ultraneoliberal Banco Central Europeo, razón por la cual un default griego tendría consecuencias cataclísmicas para este verdadero ministro de finanzas de la Unión Europea, situado al margen de cualquier control democrático. Las pérdidas que originaría la bancarrota griega no sólo comprometería a los bancos expuestos sino también a los países en problemas, como España, Irlanda, Italia y Portugal, que tendrían que afrontar el pago de intereses mucho más elevados que los actuales para equilibrar sus deterioradas finanzas. No hace falta mucho esfuerzo para imaginar lo que sucedería si se produjese, como se teme, una cesación unilateral de pagos griega, cuyo primer impacto daría en la línea de flotación de la locomotora europea, Alemania.

Los problemas de la crisis griega (y europea) son de origen estructural. No se deben a errores o a percances inesperados sino que expresan la clase de resultados previsibles y esperables cuando la especulación y el parasitismo rentístico asumen el puesto de comando del proceso de acumulación de capital. Por algo en el fragor de la Gran Depresión de los años treintas John Maynard Keynes recomendaba, en su célebre Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero, practicar la eutanasia del rentista como condición indispensable para garantizar el crecimiento económico y reducir las fluctuaciones cíclicas endémicas en el capitalismo.

Su consejo fue desoído y hoy son aquellos sectores los que detentan la hegemonía capitalista, con las consecuencias por todos conocidas. Comentando sobre esta crisis el Istvan Meszaros decía hace pocos días que “una crisis estructural requiere soluciones estructurales”, algo que quienes están administrando la crisis rechazan terminantemente. Pretenden curar a un enfermo en gravísimo estado con aspirinas.

Es el capitalismo el que está en crisis y para salir de ella se torna imprescindible salir del capitalismo, superar cuanto antes un sistema perverso que conduce a la humanidad al holocausto en medio de enormes sufrimientos y una depredación medioambiental sin precedentes. Por eso la mal llamada “crisis griega” no es tal; es, en cambio, el síntoma más agudo de la crisis general del capitalismo, esa que los medios de comunicación de la burguesía y el imperialismo aseguran desde hace tres años que ya está en vías de superación, pese a que las cosas están cada vez peor.

El pueblo griego, con su firme resistencia, demuestra estar dispuesto a acabar con un sistema que ya es inviable no en el largo sino en el mediano plazo. Habrá que acompañarlo en su lucha y organizar la solidaridad internacional para tratar de evitar la feroz represión de que es objeto, método predilecto del capital para solucionar los problemas que crea su desorbitada voracidad. Tal vez Grecia, que hace más de dos mil quinientos años inventó la filosofía, la democracia, el teatro, la tragedia y tantas otras cosas, pueda volver sobre sus fueros e inventar la revolución anticapitalista del siglo veintiuno. La humanidad le estaría profundamente agradecida.

FUENTE: Mino

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